A pesar del margen que dista del próximo turno electoral, el clima político en Ramallo ha acelerado sus tiempos. La contienda de cara a 2027 empieza a delinear un mapa de polarización extrema entre el esquema de gestión del intendente Mauro Poletti y la principal figura de la oposición en el deliberativo, la concejal Cecilia Giammaria.
Por un lado, la gestión local busca ratificar el control del municipio revalidando su territorialidad. Frente a esto, la bancada opositora liderada por Giammaria intensificó sus cuestionamientos hacia áreas neurálgicas del Ejecutivo, apuntando a deficiencias en el mantenimiento urbano y la administración de los recursos del distrito.
Más allá de los cruces mediáticos públicos, el tablero político local también registra movimientos de contención en los pasillos del Concejo Deliberante. En ese ámbito cobra centralidad la figura del concejal Germán Irribarría. Aunque intenta mantener un perfil acotado ante la opinión pública, diversos sectores señalan que Irribarria ejerce una tarea de articulación táctica en favor del Ejecutivo municipal. Su rol funcional actuaría como una suerte de engranaje de contención que busca amortiguar los embates de la oposición e influir silenciosamente en la dinámica de votaciones para garantizar gobernabilidad al intendente Poletti.
Con ambos bloques alineando sus fuerzas y las figuras territoriales buscando fijar agenda, la política ramallense anticipa una carrera prolongada donde las disputas visibles irán en paralelo a las negociaciones subterráneas.
