La muerte de un nene de 4 años en Comodoro Rivadavia generó una fuerte conmoción y abrió una investigación judicial en medio de graves denuncias por presuntas irregularidades en su cuidado y protección.
El menor falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio y llegar en estado crítico al Hospital Regional, donde los médicos no lograron salvarlo. Mientras se esperan los resultados de la autopsia para determinar la causa exacta del deceso, el entorno familiar apunta contra la madre y cuestiona decisiones judiciales previas.
Denuncias de maltrato y advertencias ignoradas
Familiares del niño aseguran que existían señales de alarma antes de la tragedia. Según relataron, el pequeño había sido apartado de su entorno habitual por orden judicial y entregado a su madre biológica, pese a que —afirman— no tenía vínculo con ella.
En ese contexto, allegados sostienen que se presentaron videos y audios que evidenciaban el malestar del menor y posibles situaciones de riesgo, pero que no habrían sido tenidos en cuenta por la Justicia.
Entre las pruebas mencionadas, se incluyen registros donde el niño lloraba y expresaba que no quería ir con su madre, además de audios en los que la pareja de la mujer lo describía como “una carga”.
El relato del entorno paterno
Lorena Andrade, pareja del padre, aseguró que el cambio de entorno afectó profundamente al nene. Según su testimonio, el chico mostraba angustia, lloraba con frecuencia y presentaba cambios en su comportamiento cotidiano.
También denunció que el día de la muerte, la madre lo habría llevado al hospital sin signos vitales y luego se retiró del lugar. “Lo llevó muerto y se fue”, afirmó.
Además, vecinos habrían advertido situaciones de abandono y maltrato, como episodios en los que el menor era dejado afuera de la vivienda llorando.
Allanamientos y avance de la causa
Tras el fallecimiento, la Justicia ordenó allanamientos en la vivienda de la madre y su pareja, en el marco de una causa que busca determinar si hubo responsabilidades penales.
Por el momento, los médicos indicaron que el niño no tenía antecedentes de salud relevantes y no se detectaron signos evidentes de violencia en una primera evaluación, por lo que el resultado de la autopsia será clave para esclarecer lo ocurrido.
El caso generó indignación en la comunidad y reavivó el debate sobre el funcionamiento del sistema de protección infantil. La familia exige explicaciones y sostiene que hubo una “cadena de negligencias” que no logró resguardar al menor a tiempo.
En paralelo, allegados convocan a movilizaciones para pedir justicia y responsabilidades tanto a los adultos involucrados como a los organismos que intervinieron en el proceso.