El PRO comenzó a profundizar su diferenciación con el oficialismo de La Libertad Avanza, en un proceso que podría derivar en una ruptura parlamentaria en el Congreso.
Tras haber sido un aliado clave durante los primeros años de gestión de Javier Milei, el espacio que lidera Mauricio Macri ahora analiza adoptar una postura más autónoma, especialmente en la Cámara de Diputados.
Durante el inicio del gobierno libertario, el PRO funcionó como un sostén fundamental para la aprobación de leyes, primero como articulador parlamentario y luego acompañando votaciones clave.
Sin embargo, ese vínculo comenzó a tensarse. En las últimas semanas, referentes del macrismo empezaron a expresar cuestionamientos al rumbo del modelo libertario, marcando diferencias tanto en lo económico como en lo político.
En ese contexto, la bancada analiza dejar de respaldar de manera automática las iniciativas del oficialismo y avanzar hacia una agenda propia.
Más allá de las críticas, en el PRO aún no hay una decisión tomada sobre una ruptura formal. El debate interno gira en torno a cuál es el momento más conveniente para hacer explícita esa distancia sin perder capacidad de influencia.

El espacio atraviesa así una etapa de transición: de aliado táctico del gobierno a una fuerza que busca recuperar identidad y volumen político propio dentro del Congreso.
El posible quiebre reconfiguraría el mapa legislativo, donde el oficialismo depende de acuerdos para sostener su agenda. En ese esquema, el rol del PRO resulta clave para garantizar gobernabilidad.
La decisión final del macrismo no solo impactará en la dinámica parlamentaria, sino también en el armado político de cara a las próximas elecciones.



