Desde el 1° de mayo comenzó a regir un nuevo aumento en las tarifas de gas natural que impacta directamente en usuarios residenciales, comercios e industrias, en un contexto de subas sostenidas en los servicios energéticos. La medida fue autorizada por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS) y forma parte del esquema de actualizaciones mensuales impulsado por el Gobierno nacional.
El ajuste ronda en promedio entre un 3% y un 5%, dependiendo de la región, la categoría de consumo y la situación de cada usuario frente a los subsidios. El incremento llega en la antesala del invierno, cuando el consumo de gas suele aumentar, lo que genera un impacto mayor en las facturas mensuales.
En términos concretos, los nuevos cuadros tarifarios incluyen subas tanto en:
- el cargo fijo mensual
- el valor por metro cúbico consumido
Por ejemplo, para usuarios residenciales de menor consumo sin subsidios, el cargo fijo y el costo del consumo registran incrementos que se reflejarán en las facturas que llegarán en las próximas semanas.
En los segmentos de mayor consumo, el impacto es más alto en términos nominales, lo que golpea especialmente a hogares con alta demanda y a sectores productivos.
El aumento no solo alcanza a usuarios residenciales. También impacta en:
- comercios
- industrias
- estaciones de GNC
- entidades de bien público
Esto genera un efecto en cadena, ya que los mayores costos energéticos pueden trasladarse a precios y servicios.
La suba se enmarca en una política de recomposición tarifaria del sector energético, que busca reducir subsidios estatales, actualizar los precios del sistema y garantizar la sustentabilidad del servicio.
Dentro de este esquema, se incorporan nuevos componentes como el Precio Anual Uniforme (PAU) y ajustes por diferencias acumuladas, que influyen directamente en el valor final que pagan los usuarios.
El incremento de mayo no será el último. El Gobierno prevé un esquema de actualizaciones periódicas que se extenderá en los próximos años, en el marco de la revisión tarifaria vigente. En este contexto, el nuevo aumento vuelve a presionar sobre el bolsillo de los usuarios en un momento sensible, marcado por la llegada del frío y el incremento del consumo energético.



