Las declaraciones de la senadora bonaerense Teresa García, una de las dirigentes más cercanas a Cristina Kirchner, generaron fuerte malestar dentro del peronismo y reavivaron la interna sobre el liderazgo y el futuro electoral del PJ de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La polémica comenzó luego de que García afirmara públicamente que el próximo presidente peronista debería responder políticamente a Cristina Kirchner, en una lógica similar a la que representó Héctor Cámpora durante el regreso de Juan Domingo Perón al poder en la década del ‘70.
Sus dichos fueron interpretados por distintos sectores del justicialismo como una confirmación de que el núcleo duro del kirchnerismo pretende mantener centralizada la conducción política en la figura de la expresidenta, incluso si no ocupa cargos institucionales.
Las declaraciones generaron cuestionamientos internos y reabrieron críticas vinculadas al funcionamiento del Frente de Todos durante la presidencia de Alberto Fernández. Dirigentes peronistas recordaron las tensiones internas que atravesó aquel gobierno y señalaron que la falta de autonomía presidencial fue uno de los factores que debilitó la gestión.

En paralelo, sectores alineados con el gobernador bonaerense Axel Kicillof buscan construir una alternativa con mayor autonomía dentro del PJ. Cerca del mandatario provincial aseguran que su intención es convertirse en “el candidato del peronismo” y no depender exclusivamente de una eventual bendición política de Cristina Kirchner.
La discusión también expuso diferencias entre el kirchnerismo y otros espacios del peronismo federal, mientras continúan las negociaciones internas para reorganizar la oposición frente al gobierno de Javier Milei.