Agostina Páez regresa al país tras ser acusada de racismo en Brasil

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La abogada argentina Agostina Páez regresó al país luego de permanecer varios meses detenida en Brasil, donde fue acusada de protagonizar un episodio con connotaciones racistas en la ciudad de Río de Janeiro. El caso generó una fuerte repercusión tanto a nivel local como internacional y derivó en un proceso judicial que mantuvo en vilo a la opinión pública.

El hecho ocurrió cuando Páez, de 29 años y oriunda de Santiago del Estero, fue filmada a la salida de un bar en la zona de Ipanema mientras realizaba gestos considerados discriminatorios hacia empleados del lugar. Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales y motivaron una denuncia formal que derivó en su detención.

Durante su estadía en Brasil, la joven fue imputada por tres hechos de “injuria racial”, un delito que en ese país es considerado grave y contempla penas severas. Según el Código Penal brasileño, cada uno de estos episodios puede ser castigado con entre dos y cinco años de prisión, lo que en el escenario más extremo podría haber derivado en una condena de hasta 15 años de cárcel.

En las últimas horas, Páez se presentó ante el Tribunal Penal N°37 en el marco de una audiencia de instrucción y juzgamiento, una instancia clave dentro del sistema judicial brasileño, donde gran parte del proceso se concentra en una sola jornada. Allí, el juez evaluó las pruebas, los testimonios y los planteos de la defensa y la fiscalía.

Finalmente, la Justicia resolvió que la abogada podrá regresar a Argentina y cumplir una pena alternativa, que incluiría la realización de tareas comunitarias. Además, aún resta definir cuándo se le retirará la tobillera electrónica que utilizaba como parte de las medidas restrictivas.

Tras conocerse la decisión, Páez expresó alivio por la resolución judicial y manifestó su deseo de reencontrarse con su familia. También aseguró haber pedido disculpas por lo ocurrido y calificó el episodio como “la peor experiencia” de su vida.

El caso volvió a poner en debate las diferencias entre los sistemas judiciales de ambos países y la severidad con la que Brasil sanciona los delitos vinculados al racismo. Asimismo, reavivó la discusión sobre el comportamiento de ciudadanos en el exterior y el impacto que pueden tener este tipo de situaciones en la imagen de un país.

Mientras tanto, el expediente judicial continúa su curso y no se descartan nuevas definiciones en relación a la causa, que sigue siendo observada de cerca tanto por las autoridades como por la opinión pública en ambos países.

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