La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ordenó el desmantelamiento del denominado “Salón Néstor Kirchner” en el Palacio de Miraflores, una decisión que marca un fuerte gesto político en medio de la reconfiguración del poder en el país.
La medida implicó la eliminación de imágenes, cuadros y referencias al ex presidente argentino Néstor Kirchner dentro de uno de los espacios más simbólicos del edificio gubernamental.

El salón, que funcionaba como sala de reuniones oficiales, había sido inaugurado en 2011 durante el gobierno de Hugo Chávez, en el marco de la estrecha relación política con Argentina en ese período.
Incluso, durante años, el lugar mantuvo retratos y elementos alusivos tanto a Kirchner como al propio Chávez, consolidándose como un símbolo del vínculo entre ambos gobiernos
El retiro del nombre y la simbología no es un hecho menor. El salón representaba uno de los emblemas más visibles de la alianza entre el chavismo y el kirchnerismo, por lo que su desmantelamiento es interpretado como un cambio de narrativa dentro del poder venezolano.

La decisión se da en un contexto particular: Rodríguez asumió como presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro a comienzos de 2026, lo que abrió una etapa de reorganización política e institucional en el país.
Tras el desmantelamiento:
- Desaparecieron los retratos de Kirchner y Chávez
- El salón dejó de llevar ese nombre
- El espacio fue reconfigurado con una estética institucional
El destino de las obras y elementos retirados no fue informado oficialmente, lo que generó interrogantes y repercusiones, especialmente en redes sociales.
La medida se inscribe dentro de una serie de transformaciones impulsadas por el gobierno interino, que busca redefinir símbolos y estructuras tras la salida de Maduro.
En ese marco, el desmantelamiento del salón aparece como una señal clara de revisión del legado político reciente dentro del Palacio de Miraflores.



