La situación financiera de los municipios bonaerenses encendió señales de alarma en los últimos días. Un grupo de intendentes presionó al gobernador Axel Kicillof en reclamo de mayores recursos y advirtió que, de no haber respuestas, podría verse comprometido el pago de salarios en varias comunas.
El planteo fue elevado durante una reunión con el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, donde jefes comunales, principalmente de la UCR, insistieron en la necesidad de que la Provincia regularice deudas pendientes y otorgue mayor flexibilidad en el uso de los fondos disponibles.
Según explicaron, la crisis se profundiza por la caída de la recaudación local y la disminución de los recursos provenientes de la coparticipación, lo que impacta directamente en las arcas municipales. En ese contexto, remarcaron que la situación es “crítica” y que ya comienza a afectar la capacidad de afrontar gastos corrientes, incluidos los sueldos de los trabajadores.
Además, los intendentes reclamaron que los fondos provenientes del endeudamiento provincial no estén condicionados a programas específicos, sino que puedan ser utilizados con mayor autonomía para atender urgencias financieras en cada distrito.
En paralelo, crece la preocupación a nivel nacional: jefes comunales de distintas provincias preparan una movilización hacia el Ministerio de Economía para exigir medidas ante la caída de ingresos y el deterioro de las finanzas locales.
El conflicto expone la tensión creciente entre los municipios y la administración bonaerense en un contexto económico complejo, donde la falta de recursos comienza a impactar en servicios esenciales y en el funcionamiento cotidiano de los distritos.



