El segundo juicio por la muerte de Diego Maradona vivió una jornada clave en los Tribunales de San Isidro, con el inicio de la etapa testimonial.
Sin embargo, lo que estaba previsto como un día central tuvo un giro inesperado tras movimientos dentro de la defensa.
Para esta audiencia estaban citados tres testigos considerados clave:
- Gianinna Maradona
- Un médico que intervino el día del fallecimiento
- Un policía que participó del operativo en la casa del country de Tigre

Los testimonios buscaban reconstruir las últimas horas de vida del ex futbolista y las condiciones en las que fue encontrado sin vida.
En particular, el policía es considerado un testigo relevante por haber sido uno de los primeros en ingresar al domicilio, mientras que el médico firmó el acta de defunción y participó en las maniobras de reanimación.
Pese a la expectativa, las declaraciones fueron suspendidas y deberán ser reprogramadas, lo que alteró el desarrollo previsto del juicio, ya que Leopoldo Luque, volvió a tener un rol central al ampliar su declaración, lo que generó reacciones cruzadas entre las partes.
Este movimiento fue interpretado como una estrategia que terminó afectando el cronograma de testimonios, incluyendo el de Gianinna, uno de los más esperados.
Luque contra la familia Maradona: “No querían que yo lo tocara”
En su declaración ante la Justicia, Leopoldo Luque lanzó duras acusaciones contra el entorno familiar de Diego Maradona y buscó desligarse de responsabilidades en el tratamiento del ex futbolista. “La familia no quería que yo lo tocara”, afirmó el médico, al referirse a las limitaciones que, según su versión, tuvo para intervenir en la atención del paciente.
Luque sostuvo que el único momento en el que podía actuar con su conocimiento médico le fue impedido: “El único momento donde yo podía intervenir como médico, usar mi conocimiento que con mucho esfuerzo logré, no me lo permitieron”. En ese sentido, también describió una relación ambigua con Maradona:“Él me trataba bien, pero muchas veces con distancia”.

Uno de los puntos centrales de su declaración giró en torno a la modalidad de tratamiento tras la última internación.
El neurocirujano aseguró que no estaba de acuerdo con el alta domiciliaria: “El único que no quería que se vaya a su casa era yo. Porque pensaba que podía volver a tomar”. Además, explicó las alternativas que se evaluaban: “Una opción era la internación domiciliaria, otra era llevarlo a un centro de rehabilitación. La tercera era internarlo contra su voluntad en un neuropsiquiátrico, pero eso va contra la ley de salud mental”.
En otro tramo, buscó delimitar su rol dentro del equipo médico: “Yo soy neurocirujano, no soy clínico, no soy psiquiatra, ni psicólogo”. Además, apuntó nuevamente contra la familia en la toma de decisiones: “Las hijas dejaron bien en claro que no querían internarlo contra su voluntad”.
Los dichos de Luque introducen un nuevo eje en el juicio, al trasladar parte de la responsabilidad hacia la familia y cuestionar las decisiones sobre el tratamiento de Maradona.
Su testimonio se suma a una causa que busca determinar si hubo negligencia médica en los días previos a la muerte del ex futbolista y que mantiene en vilo a la opinión pública.



