En un contexto de creciente tensión entre la Nación y las provincias por la paralización de la obra pública, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezó una reunión con gobernadores para avanzar en alternativas de financiamiento e infraestructura.
El encuentro se llevó a cabo en la Casa Rosada y contó con la participación de los mandatarios de Entre Ríos y Mendoza, Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, además de funcionarios nacionales como el ministro del Interior, Diego Santilli.
Según se informó oficialmente, la reunión giró en torno a una agenda de trabajo conjunta entre Nación y provincias, con foco en la reactivación de proyectos de infraestructura.
Avanza el modelo de obras con financiamiento privado
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el anuncio del Gobierno de avanzar con un decreto que permitirá a las provincias ejecutar obras en rutas nacionales mediante inversión privada.
La iniciativa busca habilitar que los distritos puedan intervenir en tramos de rutas dentro de su territorio, reemplazando el esquema tradicional de obra pública financiada por el Estado nacional.
Este enfoque se enmarca en la estrategia del gobierno de Javier Milei, que apunta a reducir el gasto público y trasladar el desarrollo de infraestructura al sector privado.
Reclamos de las provincias y cambio de esquema
La reunión se dio en medio de los reclamos de gobernadores por la paralización de obras en todo el país, producto del ajuste fiscal y la suspensión de la obra pública nacional.
Desde el inicio de la actual gestión, el Ejecutivo impulsó un fuerte recorte en infraestructura, lo que derivó en la detención de múltiples proyectos y en la necesidad de que las provincias busquen alternativas para continuarlos.
En este escenario, el Gobierno nacional busca avanzar hacia un modelo en el que las provincias, junto con inversores privados, asuman un rol más activo en la ejecución de obras.
Un nuevo eje en la relación Nación-provincias
El encuentro refleja un cambio en la dinámica entre la Casa Rosada y los gobernadores, donde la negociación ya no pasa por la transferencia de fondos, sino por la habilitación de mecanismos de financiamiento alternativos.
Con la obra pública prácticamente paralizada a nivel nacional, la estrategia oficial apunta a descentralizar la gestión de infraestructura y promover esquemas mixtos que permitan reactivar proyectos sin impacto directo en las cuentas del Estado.



